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La Capilla de los Caracoles, dedicada a la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba.

 

 

La Capilla de los Caracoles está ubicada en la barriada de Santos Suárez, en el Municipio Diez de Octubre de La Habana es tan pródiga en hechos de relevancia, que es imposible ignorarla cuando de la historia de esta ciudad se trata. Se cuenta que por la primera mitad de la década del 30 del siglo XIX, un albañil llamado Lorenzo Romero (1880 - 1968), en cumplimiento de una promesa realizada a la Virgen de la Caridad del Cobre, fue el autor de esta obra.

 

Este albañil se propuso recubrir con caracoles de origen marino, de diferentes tamaños, colores y formas, la fachada donde se ubicaba su entrada principal, así como su altar interior, pero con este propósito se enfrentaba a un gran desafío, cómo obtener esa inmensa cantidad de conchas. El reto fue inmenso, pero al ser los propios vecinos, en sus viajes a las diferentes playas, los encargados de la recolección durante varios meses, la tarea sobrepasó toda la expectativa creada. Significativa, sin dudas, fue la imagen de la bandera cubana, que sin grandes ínfulas artísticas fue conformada por conchas muy parecidas entre sí, lo que la convirtió en una especial reliquia, resultado de la devoción y la fe colectivas, profesadas hacia la Virgen de La Caridad del Cobre por los vecinos de este barrio citadino. La capilla, nada espectacular respecto a sus dimensiones, en realidad si lo fue para los habitantes de la comunidad, por lo que representó y por el gran esfuerzo y sacrificio que todos habían aportado en su edificación.

 

Sin embargo la falta de mantenimiento, la desidia, la ignorancia y el no saber valorar lo que puede significar una obra de este tipo para la colectividad, han acabado con esta reliquia histórica, arquitectónica y hasta social. Fue repellada toda la fachada de caracoles, con lo que se destrozó su valor más representativo, no sólo para los que residen en sus cercanías, sino para la ciudad en general. Sus feligreses de antaño la añoran y los actuales vecinos la ignoran, pero en el corazón de muchas personas queda aún la imagen de una capilla que, sin dudas, en su momento marcó un hito en la historia de Santos Suárez.

 

Romero vivió muchos años después de construir la capilla, disfrutó de una excelente salud y un envidiable buen humor. Cuentan que durante casi 50 años personificó al popular personaje de “la Macorina”, en las Charangas de Bejucal, vistiéndose de mujer y acompañando los desfiles del carnaval. Murió en 1968, a la edad de 88 años pero aún hoy se le recuerda como el hombre que construyó la capillita de caracoles.

 

 

The Chapel of Seashells

 


The Chapel of Seashells is located in the neighborhood of Santos Suárez at Havana, Cuba. It is said that in the first half of the 1930s, a bricklayer named Lorenzo Romero (1880 – 1968), in fulfillment of a promise made to the “Virgen de la Caridad del Cobre” (Our Lady of Charity) was the author of this work.

 

Romero proposed to cover with seashells of different sizes, colors and shapes, the facade of the chapel as well as his interior altar. He had the help of several neighbors who for months brought him seashells from their visits to the city's beaches. One of the most significant images that Lorenzo shaped in the facade was a Cuba flag, which stand as a special relic, the result of the collective devotion and faith, professed towards the “Virgen de la Caridad del Cobre” by the residents of this city neighborhood. The chapel, nothing spectacular regarding its dimensions, actually it was at that moment for the inhabitants of the community, a symbol of effort and sacrifice once this environment was finished.

 

However, the lack of maintenance, laziness, ignorance and not knowing how to value what a work of this type can mean for the community, have put an end to this historical, architectural and even social relic. The entire facade of seashells was plastered, thus destroying its most representative value, not only for those who reside in its vicinity, but for the city in general. Her longtime parishioners long for it and her current neighbors ignore it, but in the hearts of many people, it remains the image of a chapel that, without a doubt, at the time marked a milestone in the history of Santos Suárez.  

 

Romero lived many years after making this environment, enjoying excellent health and an enviable good humor. It is said that for almost 50 years he personified the popular character of “la Macorina”, in the Charangas de Bejucal (a popular festival in the Cuban town of Bejucal), dressing as a woman and accompanying the carnival parades. He died in 1968, at the age of 88 but is still remembered today as the man who decorated the little Chapel of Seashells.

 

Documentacion fotográfica | Photographic documentation:  Derbis Campos